La identidad de los vinos de Alvarez Duran se forja en las laderas de llicorella de Porrera, un pequeño pueblo del Priorat. Vinos que persiguen plasmar la pasión de la familia en el cultivo de la viña con el máximo respeto a la tradición y el entorno natural.
Proyecto familiar, encabezado por Salus Duran, Presidente del Consejo Regulador del Priorat.
